Lamentablemente,
una gran proporción de la población del mundo occidental come incorrectamente.
Los problemas actuales de la dieta diaria se deben a una ingestión excesiva de grasas saturadas, de carbohidratos elaborados y de
demasiadas calorías, así como a una cantidad insuficiente de fibra. Existen una
gran cantidad de personas obesas, y otras tantas que perjudican a su corazón, llenando sus arterias con grasas y colesterol. La solución no
reside en someterse a una dieta rígida, pues nadie sería capaz de soportarla
eternamente
Todos
necesitamos consumir determinados tipos de alimentos y nutrientes que
contribuyen a nuestra salud física y mental. El desbalance nutricional, por
exceso o falta de nutrientes, afecta nuestro cuerpo de diferentes maneras
generando, trastornos de salud que pueden llegar a ser graves. Entender esto es
fundamental antes de sufrir los riesgos de una
mala alimentación así como los efectos
inmediatos en la salud.
Según
la Organización Mundial de la Salud (OMS), la nutrición es la ingesta acorde a
las necesidades dietéticas del organismo. Una mala alimentación puede disminuir
la respuesta del sistema inmunológico, alterar el desarrollo físico y mental e
incrementar la vulnerabilidad a las enfermedades.
Según la OMS, 2.7 millones de personas mueren al año como
consecuencia del insuficiente consumo de frutas y verduras. Este constituye uno
de los principales factores de riesgo para la mortalidad a nivel mundial. Esta
insuficiencia causa cerca de un 19% de los cánceres gastrointestinales, 31% de
las cardiopatías y 115 de los accidentes
cerebrovasculares. Su recomendación es incluir al menos 400g
diarios de frutas y verduras para prevenir de enfermedades crónicas como el
cáncer, la obesidad,
las cardiopatías o la diabetes.

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